Siempre es hoy
Roberto, Bob para los amigos, se despertó temprano otra vez y deseó que no se hiciera costumbre.
Se duchó, salteó el desayuno, practicó lo que iba a decir en la conferencia y salto por la ventana del sexto piso.
Con el impacto cabó un agujero de siete metros de profundidad y por el llegó al estudio.
Esperó con paciencia su turno."Roberto, su presentación por favor". La señorita de la linda cola no era amiga de Bob.
Bob dió su presentación y se sentó aguardando la decición de la señorita de la linda cola. Esperó y se enteró que le había ido bien. Con alegría y felicidad por haber sobrellevado su miedo escenico volvió a su casa, comió un sandwich de manteca, jamón, tocino y queso. Y un poco de mayonesa.
En su casa lo esperaba su familia. La más chica de los osos tenía 10 años, el oso padre rondaba los 50.
Oso padre y Bob jugaron 18 hoyos mientras hablaban de paquidermos y salmones.
Terminado el juego se sentaron a almorzar. Oso pidíó una medialuna de lomo que es, básicamente, lomo asado envuelto en una medialuna de grasa o de manteca. Bob se inclinó por los ravioles.
Bob compró guantes negros motoqueros.
En casa se acostó a dormir una siesta para recuperar el sueño perdido. Al despertarse era de noche. Escuchó unos discos de Art Pepper y volvió a dormir.


0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home